20.5.20

Paúl Ferrini



El proceso de perdonar empieza en tu propio corazón. Tiene muy poco que ver con los demás. Cuando me perdono a mí mismo, no me resulta difícil perdonarte. Si puedo retirar el aguijón de la culpa y de la vergüenza de mi corazón, puedo ofrecerte ese mismo regalo a ti. Si puedo ver mi propia inocencia, también puedo ver la tuya.

La mayoría de nosotros seguimos tratando de acceder al perdón en dirección contraria. Tratamos de perdonar a otros antes de perdonarnos a nosotros mismos. Esto causa un verdadero problema porque no todo el mundo quiere ser perdonado.

¡Algunos se niegan a ser perdonados!

¡Algunos incluso se niegan a creer que sean culpables!