19.5.21

José Emilio Pacheco




En la estación final todas las cosas muestran su virtud de cambiar, no de permanecer. Todo se viene abajo y se despide. Nos dice el mundo: —Ya no eres de aquí. No te reconocemos como nuestro. Lo que creíste tuyo era sólo un préstamo. Ahora mismo tienes qué devolverlo—.